Monotonía

•28 de mayo de 2010 • Dejar un comentario

Todos los días me levanto, sacando mi triste semblante de aquellas mantas que me adormecen y tranquilizan mi mente con esos abrazos que tiran de mis pesadillas arrastrándolas al aire cansado y perdido y pesado.

Todos los días me acuesto durmiendo se me aviva el alma, se me oscurecen los problemas se convierten en voces leves que me susurran en otro lenguaje. Tengo un sueño repetitivo que se alarga según valla pasando la noche, pero no, en todas las escenas ocurre lo mismo, pero no, todos los personajes son iguales, porque sueño que escribo, que vivo una historia contada con todos mis sentidos para mostrárselos al mundo.

Ojalá alguna vez tenga esa ocasión. Donde plantar mis ideas y dejarlas crecer, donde sumergirme en las aguas profundas y dejarme llevar por la curiosidad y el suave y dulce gustillo que da sentirse bien con uno mismo.

Amiga mía

•27 de mayo de 2010 • Dejar un comentario

La conozco de cada tarde

atravesada en mi

costado,

era ella la flor que

siempre me esperaba

radiante frente a mi

cama.

Era ella aquella niña

dulce la que me velaba

por las noches.

Cómo podré

agradecérselo si tan solo

su voz es un

regalo,

 y sus palabras el lazo

tan solo digo su nombre

cuando ella está cerca

tan solo grito al mundo

cuando una lágrima se le

sale,

y un recuerdo

entra.

Una Etapa más en mi Vida

•8 de noviembre de 2010 • Dejar un comentario

    Amanecía con una ligera neblina, los coches no paraban de pitorrear como cada mañana luchaban por no llegar tarde a trabajar. La vida laboral es dura, pero, en fin de algo se tiene que vivir, yo me levantaba despreocupada me quitaba las sábanas desinteresadamente, me senté en la cama mientras me aclaraba los ojos quitándome las legañas, me estiré, de brazos a piernas. Era domingo el fin de semana acababa, pronto tendría que volver a levantarme a las seis y media, para volver a clase. No tenía ganas de desayunar, me dolía un poco la cabeza. Fui a la cocina y encendí el termo, tras ducharme y vestirme eran ya, las once. Cogí un cuaderno y escribí lo que se me ocurría por la cabeza, sea como sea, por muy mal que sonase. Ya eran las dos con lo cual tocaba comer mi hermano cocinaba, puse la mesa: el mantel, los tapetes, dos servilletas, dos vasos, dos tenedores, la jarra llena de agua, dos platos y luego la olla ¿qué contenía? Pasta su especialidad, comida italiana, por esa razón estaba en el comedor del instituto por variar un poco mi alimentación, siempre era pasta, con tomate, con carne o pescado, pizza, arroz tres delicias precocinado o sopa en invierno o ensalada en verano. Terminé de cenar estudié un poco, todo pasó volando.

   Llegó o sí, el día de mañana, esa fría mañana de lunes, los lunes me mataban primero tenía gimnasia, toda la clase esperando a que el musculoso maestro llegase, y si nos dispersábamos un poco por ahí, cuando el llegase se ponía a contar, esos números simbolizaban las vueltas que teníamos que dar. Siempre había alguien que por molestar a los demás tardaba en llegar, al estar todos en un círculo el profesor terminó de contar y empezó con la lista. Yo, iba la tercera es lo que tiene tener un apellido que empiece por “B” siempre serás de los primeros, aunque suela ser algo malo, también tiene sus cosas buenas.

   A segunda hora estábamos todos cansados, sin aliento, diez alumnos sin aliento en una clase de francés, más tres alumnos de la otra clase después de tener con su alocada maestra de inglés. No obstante; la maestra seguía como si nada, como si no tuviera corazón, sin dejarnos respirar, (total ella tenía que hacer su trabajo) pasaba lista para ver quien tenía hecho los ejercicios, al llegar a mí, hubiera dicho como en la evaluación anterior que se me olvidó (solía pasar), o que lo tenía medias (no sabía como hacer el resto), o -¡Huy se me ha olvidado el cuaderno!- (también a veces era verdad, me daba lo mismo tener dos o un negativo). Pero no, he madurado, eso al menos creo, quiero sacarme la matrícula, me dejaré la piel, los ojos si hace falta. Tenía hechos todos los ejercicios solo con la ayuda de un libro gordo y pesado: El Diccionario qué majestuosa pieza, ¡qué haría yo sin ella! Suspender naturalmente. A tercera me tocó lengua la atormentada clase de lengua, el único profesor que he tenido que para presentarse halla necesitado dos días, dos días perdidos por contarnos toda su aburrida vida, nos contaba que había conocido a una muchacha que escribía a la vez con la dos manos- ¡Y a mí qué me importa! Tan solo quiero aprobar, pasar a bachillerato y sacar una carrera a poder ser de ciencias de la naturaleza, sólo eso. Ésta es mi vida, no hay más.

   Por fin el recreo, me arrastro por las escaleras por un poco de contacto, da igual quien, el caso es hablar y desahogarme, y encontrarme con esas gentes que te miran mal, ¿nunca te ha pasado que vas por la calle y los niños van con sus abuelos mientras te señalan con esa cara amargante, sólo porque no estas sonriendo y sus abuelos te miran incluso si cabe peor? Es horrible, te miran como si fueras aquello, esa sombra plantada en aquel lugar, y esos canis, esos burracos, se ríen de tus pintas, al menos tengo gusto propio, no voy como los demás, voy como quiero, me expreso así. El instituto es un sitio amargo, lúgubre que daña el corazón y cura el pensamiento, ya lo he comprendido, todo no se puede tener. En fin, la vida es dura y ya está. Sólo hay que seguir para darle un toque dulzón, tras encontrarme con mis amigas nos quedamos hablando sobre tonterías, tonterías que se quedarán en nuestros recuerdos hasta el fin de los días, luego tendré que coger por las escaleras de al lado de la cafetería torcer la esquina darme de bruces con aquellos enanos que van detrás mía, esos de 3º que son como muñecos. Esperar a que llegue la maestra, es una yaga en el corazón, esperar a que el resto lleguen es lo peor. Total entramos en clase armando el peor jaleo que te puedas suponer, de pronto se enfada y nos amenaza con un parte, nos callamos hacemos ecuaciones medio en silencio, mientras comentamos entre nosotros, la única que grita es la que menos entiende la que menos distingue un menos de un por y mientras la maestra  le resuelve la duda habla, grita ensordeciendo los oídos, sin prestar atención a lo que la pobre mujer dice. Más tarde nos toca inglés se acerca lo peor, odio esta clase solo por el echo de quien la da, no hay ni punto de comparación con la del año pasado, esta grita, no tiene paciencia, la otra te hablaba con ternura, aprendías porque te escuchaba, lo único bueno que tiene estas clases es que te relajas un poco para lo peor la última clase: ciencias sociales pura historia que siempre suspenderé, lo tengo mas que metido en la cabeza, aún así me toca estudiar sino, me temo lo peor, adiós a todo lo que soñé, adiós a todo lo que esperé de mí.

   Siguiente día, día tras día me he formado para aguantar las malas sensaciones pero lo peor aún no ha pasado, pues el dolor convive en la puerta de al lado. El desamor, de un amor mal conocido, me enamoré perdidamente un dieciocho de marzo, -lo diré aunque te parezca raro da igual, todo se llegará a saber, en todos los diarios secretos detrás de ellos siempre hay un personaje dispuesto a leerlo, y fastidiar así al poseedor.-Me enamoré ya lo creo que me enamoré de lo peorcito que me he podido encontrar yo, estaba en segundo tranquilamente, mirándola, sí era una chica una de mis mejores amigas por aquel entonces, al último trimestre se me ocurrió decirle lo que sentía por ella- grave error- desde aquel entonces no me ha vuelto a hablar y si lo hace, lo hace sin mirarme a la cara, estuve un tiempo odiándola, porque me sigue hablando sobre su vida personal, lo genial que es diciendo una y otra vez lo genial que es su novio,-¡maldito corazón! Mira antes de querer.-por suerte cada vez siento menos por ella, alivio mío, por fin me siento libre, lejos de ese castigo que mataba con su presencia, y me arrancaba la vida si no la encontraba. Ahora todo o casi todo el instituto sabe que yo, en fin, mi sexualidad, lo hice se lo dije, a una chiquilla que se lo iba a decir a otra- lo hice adrede- porque me cautivaba, necesitaba ser libre, respirar aire limpio, aunque aún me duele, aún cuando pienso en ella, en sus abrazos, en su sonrisa. Ya no seré la misma, he madurado, me siento más vacía, me siento más perdida, me siento locamente enraizada a estos párrafos, me siento viva tras un millón de horas y minutos, segundos rayantes, agonizantes. Al fin soy libre, camino decidida, me da igual lo que la gente piense de mí, me da igual, si lo que he escrito aquí está bien o mal, si lo que escribí en una tarde de invierno a alguien no le gustó, da igual no lloraré por ello, lloré al fin por mi Libertad, lloré al fin por mi vida, al fin la poseo sin dolor, sin penas, con alegría y dulzuras. No me abro más a la gente por temor a rechazo de mi corazón, el vive, yo le protejo de todo cuanto puedo, no hay vuelta atrás.

   Adolescencia, juventud. Dolor, plenitud, eterna soledad, por amor o desamor. Cada día es un día que lo llevaré en mi corazón, siempre hacia delante jamás hacia atrás…            

   Primavera, se acaba el curso pronto las clases ya se acaban, pronto el verano me consumirá, algo tengo que hacer, sí algo para irme lejos de aquí a… Inglaterra no es Irlanda pero se acerca, estudiaré, me esforzaré como jamás antes lo he hecho. Es mi futuro lo que cuenta, eso que está siempre ahí presente, lo mantendré a mi vera, para abrazarme a él cuando tenga frío y/o miedo. Miedo a perder por lo que voy luchando, lucho para mantenerme bien en la vida.

15/10/10

•7 de noviembre de 2010 • Dejar un comentario

Recuerdo quien era

recuerdo las cosas que hacía

y no como me llamaba,

era todo tan sencillo

era todo tan hermoso.

 

Recuerdo que me levantaba

en mitad de la noche,

recuerdo que lloraba

mientras la tierra ardía,

era todo tan sencillo

era todo tan hermoso.

 

Pero no recuerdo como me llamaron

no recuerdo los astros, ni sus nombres,

no recuerdo porque no respiro,

creo que estoy condenada,

porque no entiendo qué hice,

no recuerdo a quien golpeé

fuera de ésta cárcel llamada Libertad.

Algo que sé

•7 de noviembre de 2010 • Dejar un comentario

Todas las tardes caigo frente al ordenador sabes que no tengo vida, porque no salgo. Pero es que mi vida se alarga, crece con cada palabra amarrada, conquistada. Con cada frase colocada en una línea firme y despoblada. Quizás tan sólo sea una niña con ignorancia, quizás no sepa nada. Quizás. Tal vez, pero no me importa, porque mientras escriba tengo mi vida resuelta, siempre que porte boli, un lápiz, siempre que tenga manos, corazón y varias hojas seré feliz aunque nunca la haya buscado. 

Sabes mucho, sabes poco, porque en realidad ni te conoces a ti mismo pero ya dices lo que te sale aunque no tenga razón, ni coherencia en sí, dices tantas cosas, palabras sin sentido, promulgas tanto vacío con cada sonido. Me miras como un bicho raro. Me miras con odio porque consigo lo que quiero, porque tú te crees mejor que yo y piensas que ya caeré, porque crees que yo soy igual que tú, que cuando tú subas te miraré mal, porque piensas que yo me parezco a ti, que yo tengo celos de tu existencia, porque tú a diferencia de mí, has vivido más, conoces más gente, has leído más, y tienes más años. Pero hay algo que no sabes de mí y que no tienes tú en la vida, y es que yo, sé disfrutarla, que, aunque teniendo poca, que, aunque sepa menos de algunas de las que tú hablas sin conocerlas creyendo que es cierto, yo sé vivir, sin preocuparme del mañana pero siempre con un plan B, y siempre con la mente abierta y el corazón fuerte.

 

Dices, que soy muy pequeña, y vuelves a decir que yo no sé nada pero…, ¡es que no lo ves! Nadie sabe nada, la ciencia es inexacta, la psicología no engloba a todos, la sociedad es una mierda y tú sigues alabando tus creencias mientras el mundo se va a pique por seres como tú que sólo se preocupan por ellos mismos mientras vais contando las cabezas que pisáis, las vidas que machacáis sin saber que por mucho que a mí me ataques no me vendré a bajo porque estoy en el pico más alto de la pirámide donde nada me afecta, donde el dolor no llega, y el odio, la ira y la envidia son sólo mitos, leyendas que escribo para personajes en un mundo ficticio en el que tú y yo no existimos.

 

Siempre podrás intentar acabar con mis ideales, pero nunca podrás matar mis sueños, acallar mi corazón su voz es más fuerte, es más firme que cualquier dictador, que cualquier voz en mitad de una tormenta. Yo soy más fuerte por dentro aunque parezca que mi cuerpo sea débil, debes saber que las apariencias engañan, debes saber que a pesar de tu estupidez me has ayudado a darme cuenta de que sí sé escribir y que no necesito estudiar ninguna carrera para llegar ser algún día algo que ya soy aunque no, laboralmente. Soy escritora, soy poeta, ¿soy mejor ser que tú? A veces parece que sí, pero nunca he tenido esa necesidad ni nunca me lo he creído con tanta importancia que le das tú a que soy joven y a lo de es imposible que sepa expresarme mejor escribiendo que hablando, pero… ¡Qué sabrás tú, si nunca me has leído, qué sabrás tú si nunca te has dignado a que te explique algo de mi forma! ¡Qué sabrás tú, si te cierras en tu habitación! Si crees que pedir ayuda a tu alrededor es un error, caer bajo, que es humillante. Y vas diciendo, lo que te parece. Y vas diciendo, que puedes conmigo y crees que si lloro ante ti es de impotencia o que ya he fracasado pero es que lloro por ti, porque no entiendo cómo puedes ser tan cerrado, cómo puedes estar tan cegado, y me pregunto qué fue de tu pasado para querer más lo que no tienes, despreciar los regalos cercanos y decirme a mí, a alguien como yo que no sé nada, que no sirve para nada lo que hago cuando yo hago sonrisas, y yo, disfruto, sé vivir y si no entiendo algo le busco explicación por mis medios pero no le digo a la gente que no es así porque nada en esta vida, en esta realidad podrá ser del todo real, ni nunca se hallará la verdad a nada.

Poesía

•7 de noviembre de 2010 • 2 comentarios

Poesía es belleza

es mostrar los sentimientos

que nos invaden cada día

con una capa de nostalgia.

Poesía es grandeza

es el paso de los creadores

de metáforas que nos transportan

a mundos donde la vida se contagia.

Poesía es una obra

que nos transmite lo que sentía

su autor en su alma.

Poesía es una mezcla

de imágenes reales e imaginarias

que se alcanzan con la mente

soñadas por el corazón.

Poesía es soñar, palpar

con las letras,

es sencillez y complejidad.

Poesía es un arte,

que se muestra como un baile

transparente y solemne

ante las caras de la gente.

Sin amores

•5 de noviembre de 2010 • Dejar un comentario

Sin amores no hay nada

Sin amores nada existe

un campamento de cuerpos

que se amontonan en una montaña.

Amor. Palabra simple

que demuestra algo complicado

que lo siente uno ante todos.

Odio. Palabra mala

que oscurece corazones

matando la razón de ser bueno,

ahogándolo, sometiéndolo

hasta acabar muerto.

Sin amores no hay nada

sin amores nada existe

un campamento de cuerpos

que se amontonan en una montaña.

“Cariño hoy quiero decirte

que mi amor por ti es melancólico,

que tus abrazos en la noche

me sirven de abrigo,

ante el miedo poseo tu presencia

ante la Soledad, tu anhelo,

¡dime tu nombre

ya que conoces el mío,

grita mi nombre

hazme libre!”

Sin amores no hay nada

sin amores nada existe

mas un racimo de versos tengo

a los cuales quiero

pues son mi vida.

Sin amores no hay nada

sin amores nada existe.

“Tu rostro era hermoso

aún frente a la Luna,

me quiero quitar las penas

para perseguir sin descanso

tus pies, seré tu sombra,

seré el respaldo de tus sueños

mientras estés a mi lado

podré unirte con el otro extremo”.

Sin amores no hay nada

sin amores nada existe

mas yo sin ti ¿qué sería?

Pues no habría alcanzado

ni el mediodía.

Mil años

•1 de noviembre de 2010 • Dejar un comentario

Han pasado

 mil años

y estoy enloqueciendo

y me siento perdida

con mi piel desmadrada

y el aliento cautivo.

Si tus besos

fueron amargos

mis versos

mi alivio,

si tus ojos estaban perdidos

con el cariño de todos

estos años.

sabré encontrarte de nuevo

entre los sueños del siempre vivo.

14/3/08

•1 de noviembre de 2010 • Dejar un comentario

Busco el alivio

en tu mirada

tentando el alma

y al dolor

me fundo en una sola llama

buscaré todo tu calor.

Iré alzando mis pasos

soñaré con tu corazón

ya no puedo seguir

en mi camino

porque tú no irás conmigo.

Llegaré al olvido

tú roces se fueron del camino

soy tu sombra

y tú eres mi cárcel

ya no tengo alas

que pueda alzar.

Ya no tengo mente

que pueda ignorar

sólo tengo mil pedazos

de mi buen y condenado

corazón.